Escoltes, esplais y casals viven una actividad frenética durante los meses de verano. Son asociaciones infantiles y juveniles y servicios educativos para niños, presentes en Cataluña. Inscribir a los niños en estas actividades es beneficioso para su desarrollo.
Las vacaciones de verano son un desbarajuste para los padres. Nosotros continuamos trabajando, pero nuestros hijos ya no van a la escuela. ¿Qué hacemos? ¿Con quién los dejamos?
En toda España hay una tradición de asociaciones infantiles y de servicios para niños, que además de resolvernos este problema logístico, va a ser educativo para los ellos. En este artículo vamos a centrarnos en Cataluña. Una de las regiones de España donde estos servicios están más implantados.
Cuando era niño, desde los 8 hasta los 14 años, pertenecí a la Cruz Roja Juvenil. Un experimento de la Asamblea Local de la Cruz Roja del pueblo donde yo vivía, que pretendió crear un ámbito organizativo para niños y jóvenes del lugar. Guardo de aquella etapa, gratos recuerdos y algunos amigos con los que continúo manteniendo relación, mucho tiempo después. Estar en la Cruz Roja Juvenil, para mí, alimentaba el sentimiento de pertenencia y me daba autonomía. Hacíamos acampadas, desfilábamos en las fiestas del pueblo, nos financiábamos vendiendo lotería, participábamos en cursillos de primeros auxilios y todos los sábados por la mañana quedábamos en la sede de la Cruz Roja para jugar al ajedrez, a las damas o para bebernos una Fanta y hablar con los compañeros.
Siendo padre, en una reunión en el colegio, me propusieron que inscribiera a mi hijo en un deporte de equipo, puesto que al parecer tenía problemas de relación con los compañeros. Yo que conozco a mi hijo, que no es muy deportista y que llevaba mal eso de perder, comenté mi experiencia y propuse inscribirlo en alguna asociación infantil. Algo tipo los Boy Scouts. A la maestra le pareció buena idea, y ya que vivía en Barcelona, me puse a investigar las opciones que tenía.
Los Casals d´estiu.
Los casals son centros o servicios educativos privados que trabajan los meses de verano. La Escola Gran Somnis, una escuela infantil ubicada en el barrio del Exaimple de Barcelona, explica en su página web que organizan un Casal de Verano desde mediados de junio hasta finales de agosto donde pueden participar niños desde los 6 meses hasta los 6 años. En este casal organizan juegos de agua, clases de inglés y de música e imparten talleres de dibujo y pintura. Un ejemplo de cómo funcionan estos centros.
Los Casals es lo que los niños llaman en Cataluña, el colegio de verano. Tienen una hora de entrada y una hora de salida, están abiertos todos los días de lunes a viernes, y disponen de un horario programado; igual que el colegio. Pero en un tono más relajado.
Otra de sus características es que están gestionados por personal cualificado. Profesionales titulados en pedagogía o educación infantil; lo que nos da confianza a los padres de que dejamos a nuestros hijos en buenas manos.
Estos casales, por lo general, son empresas privadas. Aunque presten servicios educativos, es normal que pidan una matrícula a los padres. Algunas escuelas de educación infantil y primaria ofrecen servicios de este tipo para los meses de verano. La escuela continúa abierta, pero la atención a los niños no la organiza el centro educativo. Lo externalizan en estas empresas
Tanto para los niños, como para los padres, esta opción significa no romper la rutina. Si bien, estos casales tienen un espíritu más lúdico y menos exigente que el colegio normal, lo cual es de agradecer por nuestros hijos.
Los Agrupaments de Escoltes.
Les Escoltes es la versión catalana de los Bois South. Un tipo de organización infantil y juvenil ligada a la iglesia católica. En concreto, a las parroquias de barrio, que son las que han impulsado estas organizaciones en gran parte de Cataluña.
Como nos cuenta el blog Clan de l´Os Gris de Barcelona este tipo de organización lleva más de 100 años implantada en Cataluña. Se empezaron llamando “Grupos de Exploradores” y su objetivo era reunir a jóvenes para realizar expediciones en el campo y actividades de acampada. Inspirados por los Boy Scouts británicos y coincidiendo con organizaciones similares que se estaban creando en Madrid, el auge de los Escoltes en Barcelona se debe al empeño del capitán Pere Roselló, quien fiel al espíritu humanista y social de su época, impulso asociaciones para reunir jóvenes de diferente origen social para que vivieran experiencias en la naturaleza. En 1911, el capitán Roselló formó a 16 instructores, quienes a su vez, organizaron asociaciones de Exploradores por diversas zonas de la ciudad y otras localidades de la provincia, como Santa Perpetua de Mogoda. Para 1914, los Exploradores Barceloneses ya tenían inscritos más de un millar de jóvenes.
Si bien en un principio, la organización de esta iniciativa partió de manera desinteresada de algunos mandos del ejército, su permanencia en el tiempo se debe al empeño de algunas parroquias y de ciertos clubs de excursionistas que perduran desde los comienzos del movimiento.
Además de las excusiones, los agrupaments de escoltes se caracterizan por educar a los jóvenes en una serie de valores, como el apoyo, lealtad y respeto a sus compañeros; como el de que los mayores cuidan de los más pequeños o el del reparto y asunción de responsabilidades por parte de los miembros; lo cual hace que los niños ganen autonomía y adquieran habilidades organizativas. Es un tipo de organización estable, que parte de una estructura interna.
Los Esplais.
Los esplais son centros de tiempo libre para niños y jóvenes, sin ánimo de lucro, que están repartidos por Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. Funcionan basándose en el voluntariado. La página web del Ayuntamiento de Cornellà del Llobregat señala que los esplais juegan un papel importante en la educación de los niños, en la cohesión de los barrios y en la promoción de valores como el trabajo en equipo, la integración y la interculturalidad.
Son organizaciones estables, pero podemos decir que son una opción intermedia entre los casals y los grupos de escoltes. Los esplais pueden organizar colonias, actividades de fin de semana, tener una ludoteca, tener una programación de actividades diaria para todo el año o hacer labores de recogida de material escolar.
Los esplais surgen en Barcelona en los años 60 como una continuación de las colonias de verano que organizaban parroquias, asociaciones de vecinos o ayuntamientos del área metropolitana, e inspiradas en el movimiento escultista, pero con una estructura menos jerarquizada y más enfocada al ocio.
Gran parte de las actividades están dirigidas por monitores. Por su enraizamiento en los barrios tienden a promover el espíritu de pertenencia. Hay niños que han crecido ligados a un esplai, debido a que a lo largo del año y durante varios años, se inscribían en actividades que iba organizando el centro, y encontraban en el esplai un ámbito social y de relación, diferente al colegio.
Los esplais son, además, un vivero de iniciativas. Muchas veces, los jóvenes del esplai, cuando se van haciendo mayores proponen actividades para los niños del barrio, en la que ellos participan en la organización o las imparten si están preparados para hacerlo.
Los beneficios de participar en estas actividades.
Participar en estas actividades reporta grandes beneficios para nuestros hijos. Estos son algunos de ellos:
- Aprendizaje. En cualquiera de estas alternativas los niños aprenden cosas. Desde trabajos manuales hasta refuerzo escolar en un entorno diferente al de la escuela. Es un buen complemento a la formación oficial.
- Ocio saludable. Desde principios como la colaboración, el trabajo en equipo, el respeto a los compañeros, los niños invierten su tiempo libre fuera de un ambiente competitivo e individualista.
- Autonomía. Los niños ganan en autonomía e independencia respecto a sus padres. Tienen un entorno propio en el que pueden llegar a coger responsabilidades fuera de la supervisión de la familia y de la escuela.
- Practica social. Nuestros hijos se ven inmersos en una práctica colectiva, donde se fomentan valores como el compañerismo y donde se practica la división del trabajo y el reparto de responsabilidades, partiendo de las aptitudes y gustos de cada uno, de manera que entre todos logran un fin común.
- Participación en la vida social y cultural. Tanto los casals, como los esplais, como los grupos de escoltas suelen estar ligados a un ámbito geográfico localizado: un barrio o un pueblo. Tienen una participación activa en la vida cultural y social de ese territorio. Por lo que el niño, de una manera u otra, siente que contribuye al lugar al que pertenece.
- Voluntariado. Algunas de estas opciones como los esplais y los escoltas se basan en el voluntariado. En ayudar y colaborar con los demás de una manera desinteresada. Sin obtener una recompensa económica a cambio. Un espíritu que choca con la dinámica imperante en la sociedad moderna en la que parece que cualquier cosa que se hace debe rendir beneficios económicos personales.
- Inclusión. Cualquier participante es bienvenido. Da igual si es niña o niño; si ha nacido aquí o allá. Lo que se busca es integrar a todos. Un planteamiento que educa a los niños, ya desde pequeños, en valores de igualdad y de integración.
¿Qué opción elegir?
Si te estás planteando inscribir a tus hijos en una de estas alternativas es lógico que te surja esta pregunta. Creo que cualquiera de las tres opciones es válida. Depende del objetivo que te plantees, de la permanencia y de la edad del niño, inclinarte más por una que por otra. Yo te voy a dar mi opinión como padre.
Para los niños más pequeños lo mejor son los casals de verano. En muchos de ellos cogen a bebés mayores de 6 meses. Va a ser un sitio donde el niño va a estar atendido por profesionales especializados en educación infantil. Los casals tienen una dinámica parecida a la escuela o a la guardería, por lo que el niño no va a notar demasiado el cambio. Algo que suele desubicar a los niños pequeños, a los que les cuesta romper las rutinas.
Para niños mayores de 6 años es bueno apuntarlos a actividades de los esplais. Los esplais son centros abiertos. Muchas de sus actividades son independientes entre sí. No es necesario que el niño esté inscrito al esplai para que participe en una de ellas. Lo mejor es que el niño empiece por acudir a una actividad de fin de semana o de un sábado por la mañana. Si le ha gustado la experiencia, siempre le puedes apuntar a actividades más largas. Si le coge el gusto, puede ser que termine haciéndose un asiduo del centro. Por lo general, el mismo te lo pide.
Si tu interés es que el niño esté en una organización más estable, en contacto con otros niños de su edad y con la naturaleza, educándolo en principios como la colaboración, el compañerismo, el que unos cuiden de otros, inscribirlo en un grupo de escoltes puede ser una buena alternativa. Aquí el coste suele ser mayor que en las otras opciones. Por lo general hay que pagar una cuota anual o mensual y debes comprarle el uniforme y el equipamiento. Infórmate bien sobre la organización. En teoría, el movimiento escultista es apolítico y aconfesional, pero por lo que he podido comprobar, en Barcelona no siempre es así. Por lo que antes de inscribir a tu hijo, estudia que la orientación del grupo coincida con tus ideales y valora si vale la pena introducir a tu hijo en un lugar, más o menos, ideologizado.
Aquí, la opinión de tu hijo, salvo que sea un bebé, es importante. Acude con él a jornadas de puertas a abiertas, a sesiones informativas, apuntalo a actividades abiertas, si las hacen. Pregúntale: ¿cómo se lo ha pasado?, ¿te gustaría apuntarse a la asociación? Es él quien va a acudir a estos lugares. No puedes llevarlo a actividades de verano o recreativas a las que no quiere ir.