Probióticos para toda la familia

Los probióticos se han convertido en un tema de actualidad. No nos queda muy claro si se trata de una moda o realmente han llegado para quedarse. Esto es una forma de hablar, obviamente, puesto que los pro y los prebióticos son parte inherente al organismo. Aunque en los últimos tiempos ha cobrado notoriedad e importancia. Conocer los beneficios que aportan tanto a nivel físico como mental y si son apropiados para toda la familia, es decir, si son buenos para los más pequeños, puede ser interesante, sobre todo si se decide tomarlos para favorecer al organismo.

La palabra probiótico es el término general con el que se conoce a los diferentes tipos de microorganismos vivos que podemos encontrar en alimentos fermentados como puede ser el yogur. Cuando se ingieren, pueden contribuir a producir un aumento de la cantidad de microbios que se encuentran de forma natural presentes en el intestino y otras partes del organismo. Esta comunidad de microbios compuesta por bacterias, hongos y virus es lo que conocemos como microbioma; anteriormente, flora intestinal.

Las investigaciones más recientes ponen el foco en estudiar cómo los cambios que se producen en el microbioma influyen de forma beneficiosa en la salud. A modo de ejemplo, los microorganismos más saludables pueden ayudar a mejorar la digestión y la respuesta del sistema inmune. Lo que, al mismo tiempo, puede ayudar en la prevención de afecciones como la enfermedad periodontal o el estreñimiento. Pero los beneficios que proporcionan los probióticos no se limitan al intestino; mejoran la salud en general, el estado de ánimo, la piel, las funciones cognitivas, etc. Además de contrarrestar los efectos negativos que producen los antibióticos.

Sin olvidar que podrían tener un papel de gran importancia a la hora de controlar la diabetes o algunos tipos de cáncer o demencia. Incorporar los probióticos en la dieta no implica modificar la dieta completamente, tan solo es necesario realizar una serie de cambios simples.

Cuerpo, mente y probióticos

Los expertos en microbiota y probióticos de Probactis nos explican que el sistema digestivo y el cerebro se encuentran conectados de tal manera que lo que afecta a uno afecta al otro. Los investigadores y conocedores de la materia se refieren a esta conexión como el eje intestino-cerebro. Un ejemplo de cómo funciona lo encontramos cuando el sistema digestivo produce sustancias químicas entre las que se incluyen la serotonina y la dopamina, reguladoras del estado de ánimo. Por otro lado, el nervio vago conecta el cerebro y el sistema digestivo intercambiando señales entre ellos, conexión que observamos en muchas situaciones, como cuando se siente estrés y se experimentan problemas digestivos como malestar en el estómago. O en el caso de notar que cuando se padecen enfermedades inflamatorias intestinales, se intensifican la ansiedad o la depresión. Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar que al añadir probióticos a la dieta conlleve cambios de salud física y mental.

Actualmente se siguen realizando investigaciones, aunque los probióticos proporcionan un conjunto de posibles beneficios para todo el cuerpo, ayudando a tener bacterias intestinales saludables que ayudan a absorber mejor algunos nutrientes. Lo que puede estimular el sistema inmunitario y ayudar a combatir enfermedades e infecciones destruyendo las bacterias “malas”.

Dentro de los beneficios que aporta a nivel físico, encontramos las mejoras en la salud gastrointestinal. Posiblemente, los probióticos ayudan a combatir afecciones como el síndrome de intestino irritable, el estreñimiento y la colitis ulcerosa. Aunque en el caso de la enfermedad de Crohn puede no ser muy eficaz.

Las propiedades antiinflamatorias de los probióticos pueden ayudar a aliviar los síntomas de muchas enfermedades, pudiendo ser útiles en la prevención del cáncer y como tratamiento anticancerígeno. Algunos tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia o la radioterapia provocan alteraciones gastrointestinales, por lo que incluir probióticos en la dieta puede ayudar a que se reduzcan efectos secundarios como la diarrea.

Son varios los estudios que sugieren que los probióticos pueden ayudar a reducir el colesterol y la presión arterial, con lo que se mejora la salud del corazón. Así como el lactobacilo se considera como un probiótico capaz de prevenir y tratar enfermedades de carácter respiratorio.

Si nos pasamos a los beneficios que aportan a la salud mental, nos encontramos con una mejora en el estado de ánimo. Estudios llevados a cabo demuestran que los participantes que han tomado probióticos notan reducción en el enfado, la fatiga y los estados depresivos, además de mejorar la calidad del sueño.

Existen otros estudios que indican que pueden proporcionar cierto efecto terapéutico en las personas que sufren de ansiedad y depresión, debido a su efecto antiinflamatorio, y ambos trastornos pueden estar relacionados con la inflamación. Todo esto requiere investigaciones más detalladas, pero de momento, parece prometedor.

Por otro lado, algunos ensayos realizados señalan que los probióticos juegan un papel importante en la mejora de las funciones cognitivas.

Niños, mujeres y probióticos

Algo que debemos tener presente es que los probióticos son igualmente buenos para los más pequeños de la casa. La microbiota intestinal juega un papel importante en la protección y el desarrollo de las defensas del organismo, por lo que se ha convertido en una opción terapéutica o preventiva para una gran variedad de dolencias infantiles.

La microbiota intestinal son los microorganismos que viven en paz y armonía en los intestinos. Cada persona cuenta con unas doscientas mil especies diferentes de bacterias, virus y hongos dentro de su tracto digestivo. Algunos de esos microorganismos son nocivos para la salud, pero muchos otros son tan beneficiosos como necesarios para la salud. En el caso de los niños, la flora intestinal o microbiota puede verse alterada en lo que se denomina disbiosis, a consecuencia de las infecciones, el uso de antibióticos, las alergias o enfermedades autoinmunes o la obesidad.

Los probióticos pueden ser de gran ayuda en los más pequeños debido a que se ha demostrado su seguridad tanto en los niños sanos como en aquellos cuyo sistema inmune se encuentra comprometido o enfermo. Además de que se considera un hecho que los probióticos son de gran eficacia a la hora de minimizar el riesgo de que se produzca una diarrea asociada a la ingesta de antibióticos o la reducción de una diarrea infecciosa aguda. También pueden ser beneficiosos para prevenir y tratar la dermatitis atópica.

Aunque se trata de algo seguro, lo más conveniente es consultar a un profesional de la salud a la hora de dar probióticos a los niños, de manera que determine cuál es el mejor en cada caso.

Para las mujeres, los probióticos pueden resultar especialmente beneficiosos, sobre todo en algunos problemas de salud propios del género como el embarazo. Aunque cualquier persona puede desarrollar una enfermedad autoinmune, está demostrado que las mujeres tienen mayor predisposición. Enfermedades como la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren son afecciones que más se producen en las mujeres. Al tomar probióticos se puede reducir la inflamación asociada proporcionando un efecto terapéutico.

Existe cierta evidencia de que suplementar el embarazo con probióticos puede mejorar la salud metabólica, la inmunidad y la salud digestiva, lo que puede conllevar beneficios para la salud del futuro bebé. Los probióticos son seguros tanto para la madre como para el feto en desarrollo, aunque siempre es conveniente consultar con el médico.

Las mujeres que padecen diabetes mellitus gestacional pueden reducir los niveles de glucosa en sangre y la inflamación con la ingesta de probióticos. En cuanto a las infecciones vaginales por hongos y las infecciones recurrentes del tracto urinario, existe una menor evidencia de los beneficios que puede proporcionar la toma de probióticos. Sin embargo, puede resultar útil debido a su carácter antiinflamatorio, aunque hay que esperar a que se desarrollen más estudios para determinar su verdadera utilidad.

En definitiva, los probióticos son microorganismos vivos que en dosis adecuadas proporcionan beneficios para el cuerpo y la mente, los hombres y las mujeres, los adultos y los niños y la familia en general. De manera natural, podemos encontrarlos en alimentos fermentados o agregados a algunos productos alimenticios. La evidencia científica respalda que su consumo puede resultar preventivo en varios aspectos. El consumo de suficientes probióticos ayuda a proteger el aparato digestivo de los microorganismos nocivos, al mismo tiempo que mejora la digestión y la función intestinal.

Estos microorganismos se utilizan en un amplio abanico de situaciones entre las que se incluyen personas sanas en situación especial como los bebés, las mujeres embarazadas o lactantes, ancianos, etc. Así como en personas que padecen patologías de diferente tipo y severidad.

Ante la pregunta sobre su nocividad, basta con tener en cuenta que el ser humano lleva miles de años utilizando los microorganismos de los alimentos para fermentar los alimentos, por lo que una población sana puede tomar probióticos sin problema, aunque lo mejor es consultar previamente con el médico. De manera que oriente sobre el tipo de probiótico a tomar, la dosis y el tiempo recomendado. En personas sanas mejora el sistema inmune, equilibra el sistema intestinal y ayuda en los procesos inflamatorios.

En resumen, los probióticos son una buena opción para toda la familia y las opciones existentes se adaptan a adultos, mujeres y niños. Tan solo hay que saber cuál es el mejor en cada caso.

Compartir

Más comentados