Las taquillas, cada vez más presentes en colegios e institutos.

Taquillas escolares

Las taquillas forman parte del paisaje de muchos centros educativos. De un tiempo a esta parte, muchos colegios de primaria e institutos de secundaria han incorporado estos armarios personales en el mobiliario del centro. Las taquillas han dejado de ser ese elemento curioso que veíamos en películas americanas protagonizadas por adolescentes, para transformarse en un objeto habitual del panorama educativo.
Me lo comenta Raúl, mi zapatero de confianza. El profesional al que le llevo a arreglar los zapatos de la familia y donde acudo a hacer las copias de las llaves de casa, cada vez que lo necesito. Raúl tiene su taller en una calle comercial del barrio. A medio camino entre un supermercado y un colegio. Me contó que desde que instalaron taquillas en la escuela, las madres y los chicos acuden a diario a comprar un candado. Ha instalado un expositor de candados pequeños en el mostrador para hacer frente a la demanda. “No me lo esperaba” –me dice– “jamás pensé que vendería tantos candados en mi vida.”
Nos llega la noticia desde la Cadena Ser de que un instituto de Tres Cantos (Madrid) ha instalado taquillas en los pasillos para que los alumnos depositen en ellas los teléfonos móviles antes de entrar en clase. Son taquillas pequeñas. Del mismo tamaño que los apartados de correos que hay instalados en las oficinas postales. Una solución que poco a poco se va propagando por los centros educativos. Y es que, según un informe elaborado por TBS Educación Barcelona, el 70% de los jóvenes españoles entre 10 y 15 años tienen un móvil propio, que siempre llevan encima. El porcentaje asciende al 96% a partir de los 15 años.
Las taquillas parecen ser una solución perfecta para hacer que los dispositivos electrónicos y las pantallas interfieran lo menos posible en la educación de nuestros hijos. Pero no es el único beneficio que reportan estos muebles a alumnos y profesores. La comunidad docente se ha percatado de lo útiles que son las taquillas en el entorno educativo. Y por eso, están extendiendo su presencia.

Las taquillas en los colegios.  
Nos lo confirman los fabricantes de Taquicel, una empresa de Zaragoza que lleva 30 años fabricando e instalando taquillas en colegios, empresas, centros deportivos, etc. Según nos cuentan, los centros educativos son uno de los sectores donde más demanda de taquillas hay. Se colocan tanto en régimen de compra como de alquiler.
El blog El Búho Lector alerta que los niños españoles llevan cada mañana una media de 4,5 kilos de peso a sus espaldas. Dentro de las mochilas. Una barbaridad para cualquier persona y más para un niño. Las maletas de mano que se pueden meter en cabina dentro de los aviones tienen una capacidad de 5 kilos. Cada libro de texto tiene un peso medio de 500 g. Suma los libros que lleva tu hijo al colegio cada mañana y haz el cálculo. A todo esto hay que sumar los cuadernos, el estuche, espacio para el jersey o la chaqueta, que muchas veces les cuesta llevar puesta, y el bocadillo del recreo. Todo suma.
Varios pediatras opinan que los niños no deberían llevar más de 2 kg de peso encima para ir al colegio. La OMS limita en un 10 o 15% del peso del niño el peso máximo que debería transportar una mochila escolar. Para un niño que pesa 30 kg, su mochila no debería pesar más de 3 kg. A poco que nos paremos a pensar, este límite se supera en los hechos.
Sin duda, los estudiantes necesitan un espacio de almacenamiento personal para guardar sus cosas en el colegio y no tener que cargar sobre sus espaldas un peso muerto que va moviéndose de un sitio para otro.

Dónde colocarlas.
La primera duda que le surge a un centro educativo cuando toma la decisión de instalar taquillas es dónde colocarlas. Las taquillas ocupan espacio y pueden obstruir el paso por los pasillos o reducir la superficie de las aulas. Lo bueno que tiene la industria en estos momentos es que ofrece soluciones adaptadas al espacio disponible.
A grandes rasgos, podemos decir que existen dos formatos de taquillas. Las taquillas modulares y las taquillas a medida.
Las taquillas modulares ya vienen construidas de fábrica. Con ellas se componen grupos de taquillas, que se ensamblan unas a otras, hasta cubrir la superficie disponible o satisfacer las necesidades del centro. Estas taquillas son más económicas, pero el problema que hay es que las dimensiones son las que son, son estándar. Y pueden tener problemas para encajar en el espacio asignado.
Por otro lado, las taquillas a medida las produce el fabricante teniendo en cuenta el espacio disponible y las necesidades del centro. Antes de fabricar las taquillas, la empresa fabricante toma medidas y hace sus cálculos.
Algunos centros educativos, aunque ya se han decantado, tienen sus dudas sobre si las taquillas van a funcionar o si van a crear más problemas de los que pretenden solucionar. Para estos centros está la opción del alquiler de taquillas. Un servicio que les permite testear la viabilidad de la iniciativa y evaluar en la práctica si vale la pena colocar taquillas de manera definitiva y si el lugar escogido es el adecuado.
Para los colegios que se inclinen por esta opción, hay que señalar que la mayoría de empresas que alquilan taquillas instalan taquillas modulares. Las taquillas a medida siempre permiten optimizar mejor el espacio.

Principales problemas en las taquillas.   
Una vez colocadas las taquillas, exige una responsabilidad y un mantenimiento por parte del centro. El incidente más habitual en la zona de taquillas es la pérdida de llaves. Para el cerramiento de las taquillas, la medida más utilizada es pedir a los usuarios que instalen un candado en su taquilla. Un candado que suele comprar la familia del niño. Es habitual que siempre se pierdan algunas llaves. Muchos centros educativos piden tener una copia de cada llave, que guardan en conserjería o en secretaría. Esta llave permite aperturas cuando al usuario se le ha perdido la llave original.
Las taquillas requieren un cierto mantenimiento y cada X tiempo suelen aparecer averías que deberán solventar lo antes posible el conserje o el equipo de mantenimiento del centro, en caso de que lo tenga. Estamos hablando de bisagras que se rompen, de puertas que no cierran bien, de cerraduras o candados que se han atascado y que hay que forzarlos para abrir la puerta, etc. Un trabajo adicional que sobrecarga a los conserjes que ya están atareados con su actividad laboral diaria.
Por último, aunque no es lo más frecuente, están los efectos de los actos vandálicos. Pintadas en las taquillas, golpes, sabotaje de una taquilla en particular. Por supuesto, cuando esto se produce, el centro investiga el caso y exige responsabilidades a los autores de las tropelías. Pero al mismo tiempo debe subsanar los daños. El interés es que todo vuelva a la normalidad lo antes posible.
Con todo esto no queremos condicionar a nadie. Solo pretendemos señalar que las taquillas implican una responsabilidad para el centro. No es instalarlas y olvidarse de ellas. Un aspecto que se debe tener en cuenta a la hora de valorar la posibilidad de colocarlas.

¿Candados de llave o de combinación?
Al instalar las taquillas en el colegio o en el instituto, los estudiantes tienen que hacerse con un candado para cerrar su taquilla. Es normal que duden entre adquirir un candado con llave o uno de combinación. Muchos optan por la segunda opción. Puesto que piensan que de esta manera evitan el bloqueo de la taquilla por una pérdida ocasional de la llave.
En cuestión de seguridad, que al final es el criterio más importante, el blog de Yoigo Alarmas opina que los candados con llave son más compactos y resistentes. Soportan mejor los embistes producidos por golpes, forcejeos e intentos forzados de apertura. De estos, los más fiables son los clásicos candados metálicos. En los que tanto la caja de la cerradura como el arco son de acero.
En este sentido, los candados de combinación son más fáciles de que se abran. Aunque no haya intención de hacerlo. Muchos de ellos están compuestos por una caja de plástico, que alberga un engranaje de ruedas en su interior, que con los golpes y los roces se pueden ir moviendo, y al final propiciar una apertura inesperada.
Mi amigo Raúl, el zapatero, del que ya hablé al principio, me cuenta que los candados de combinación son más propensos a encasquillarse que los candados de llave. Es decir, por humedad o porque se ha introducido alguna partícula en el interior del mecanismo, las ruedas dejan de girar y, por lo tanto, no queda más remedio que romper el candado para abrir la puerta. También se han dado casos de que, por una excesiva manipulación, el candado no se abra ni colocando la combinación programada. Parece ser que los candados de combinación, aunque nos evitan la preocupación de estar pendientes de las llaves, suelen dar más problemas.

La opción digital.     
Frente a las taquillas tradicionales, están adquiriendo cada vez más popularidad las taquillas inteligentes o digitales. Son taquillas que no necesitan llave para abrirlas. Su puerta se abre a través de una contraseña que se teclea en un panel o con una aplicación del móvil.
Son como esos lockers que encontramos en muchos sitios para recoger paquetes de pedidos que hemos comprado por internet.
Las taquillas digitales permiten una rotación de las instalaciones que no es tan sencillo aplicar con las taquillas con cerradura o candado. Estas taquillas informatizadas se pueden transferir de un usuario a otro, en función de las necesidades y la forma de funcionar del centro, solo con cambiar la contraseña.
Estas taquillas, además, se controlan desde un panel central. Que suele estar en manos del centro educativo. Desde esta interfaz se tiene un conocimiento exacto de las taquillas que se están utilizando y cuáles no, y se pueden bloquear en un horario determinado. Por ejemplo, las taquillas no se pueden abrir fuera del horario lectivo. Lo que aumenta la seguridad de estos espacios personales de almacenamiento.
La revista digital Xataka cuenta que estas taquillas ya se están instalando en colegios e institutos para guardar en su interior los móviles y los dispositivos electrónicos. La medida de la que hablamos en la introducción y que se basa en impedir que los alumnos entren con el móvil en clase. Muchas de estas taquillas tienen enchufes y conectores en su interior. Lo que permite cargar la batería del móvil mientras está guardado.
También estamos encontrando taquillas inteligentes en las universidades. A las entradas de equipamientos colectivos, como el paraninfo o el salón de actos. Para evitar que alumnos y asistentes entren cargados a la sala de butacas con bártulos y pertenencias personales.

Las taquillas en la educación de los niños.
Las taquillas, además de ser un práctico recurso logístico, contribuyen a la educación de nuestros hijos.
Si a un niño a partir de los 8 o 10 años le das una taquilla para que guarde en ella sus libros de texto, su material escolar y sus artículos personales, le estás educando en que se haga responsable de sus cosas. Estás potenciando su autonomía personal.
Educar no se trata de estar encima de los niños todo el rato, sino de darles herramientas para que puedan actuar por su cuenta. Siempre con el acompañamiento y la supervisión de los adultos, para solucionar los problemas. Pero sin anular su autonomía.
Visto desde aquí, la taquilla es el espacio físico personal del niño en el colegio. Su pequeño rincón, que él gestiona como quiere y a su manera. Un aspecto que es importante cuidar para potenciar el desarrollo del niño, en un ámbito tan colectivo como es la escuela.
Para algunos niños, disponer de una taquilla propia es un orgullo, una satisfacción. Un reconocimiento práctico de que se están haciendo mayores y que son cada vez más independientes.
Por todo lo que estamos viendo, las taquillas son realmente útiles en los colegios.

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